Desde el lado Sur de la Isla Taquile

Que bello recuerdo y lección me dejaste Taquile.... Obra maestra del patrimonio oral e intangible del Peru para la humanidad.

Hoy celebro a todos en la isla: niños, hombres y mujeres por sus grandes habilidades, mantener en el tiempo sus tradiciones a pesar de la incursión del turismo, sencillez, amabilidad y dulzura al recibir a sus visitantes.

Caminar a casi 4000 msnm, siguiendo las huellas de nuestros antiguos pobladores es un condimento más de la pasmosa e insólita experiencia de convivir unas horas con los taquileños en este "único" rincón sociocultural en el Lago navegable más alto del mundo - Titicaca.

El recorrido empieza tomando una lancha y desembarcando en un rustico puerto de la Isla. Me comienza a faltar el aire y mi corazón se acelera al ver a una princesa indígena de 8 años acercándose tímidamente a saludarnos con su madre, descalzas ambas nos dan la bienvenida y nos abren la puerta de su casa. Que colores! Que matices! Mis ojos no paran de admirar la belleza del lugar.

A unos metros nos recibe el Alcalde de la comunidad y nos invita a chacchar coca. Ahora con más fuerza y llenos de espíritu iniciamos la exploración de la cosmovisión inca.

Taquile, una isla de piedra, caracterizada por terrazas agrícolas, arboles de eucalipto, la flor de la cantuta, mujeres caminando y preparando la lana a su vez, ovejas por todos lados, alegría en los rostros de los niños, paz, un silencio mágico, muchos símbolos, quechuablantes, ruinas pre-incas y mas...

La sociedad taquileña se basa en el trabajo colectivo y en el código moral inca "No robar, No mentir, No ser ocioso". Los hombres usan un pantalón de color negro, camisa blanca, un chaleco cuya forma y colores determinan su rol en la comunidad. Llevan además una faja bordada cuyo tejido describe las promesas a sus esposas. Las mujeres visten una blusa roja y muchas faldas multicolores, recubiertas por una negra y sus rostros son protegidos del sol por un manto también negro.

Taquile es un lugar ancestral, orgulloso de sus antepasados, especial, rico en emociones y aventuras, no dejen de ir y compartir con las familias que amablemente comparten sus tradiciones, mitos y leyendas, comida y ofrendas a la madre tierra (pachamama), etc. El atardecer, encuentro con hombres y mujeres tejedoras, paisajes como salidos de un cuento y la ternura inexplicable que en general cualquier niño indígena despierta - estas caritas me hicieron sentir algo nuevo, diferente y muy especial.

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